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Aguas de Reposo
- 03 Agosto 2011
Puesto que la naturaleza divina está en nosotros, aunque en algunos momentos nos exacerbemos, necesitamos volvernos a nuestro espíritu y experimentar el dominio propio, que es un fruto del Espíritu, el cual mora en nosotros.
En Gálatas 5:22-23, leemos: “Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”. Todos los puntos citados provienen del Espíritu, como un fruto, y están relacionados a las virtudes de Cristo, y deben igualmente formar parte de las virtudes humanas, que el Señor elevó después que vivió en la tierra. Cuando estamos en el espíritu, somos guiados por el Espíritu y seremos capaces naturalmente de expresar todas esas virtudes en nuestro diario vivir. Es sólo por vivir en el Espíritu que la naturaleza de Dios se manifestará en nosotros.
(Texto extraído del alimento Diario – La Vida y la Naturaleza de Dios – Las Epístolas de Pedro, El Reino Eterno)



DEL CAUTIVERIO A LA LIBERTAD
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SIERVOS DE DIOS, BUENOS FIELES Y PRUDENTES